

Casi todas las tradiciones de casamiento que seguimos hoy tienen orígenes bastante más raros de lo que uno imagina. Las del ramo de novia son un buen ejemplo.
El origen es práctico y poco romántico: en la Europa medieval, la higiene era escasa y los baños poco frecuentes. Las novias llevaban ramos de hierbas aromáticas fuertes —ajo, romero, eneldo, tomillo— para disimular olores y, según la creencia de la época, ahuyentar a los malos espíritus y a la peste.
Recién en la época victoriana el ramo pasó a ser exclusivamente floral y decorativo. Fue la reina Victoria, en 1840, quien popularizó el ramo de flores blancas y perfumadas al casarse con el príncipe Alberto.
Esta tradición tiene un origen incómodo: en la Inglaterra medieval se creía que tocar a la novia daba suerte, y los invitados literalmente le arrancaban pedazos del vestido y del ramo al salir de la iglesia. Para escapar de esa turba, las novias empezaron a arrojar el ramo y salir corriendo.
Con el tiempo, esa huida se convirtió en el ritual de "la próxima en casarse", que es como lo conocemos hoy.
| Tradición | Origen |
|---|---|
| Algo viejo, algo nuevo, algo prestado, algo azul | Rima inglesa victoriana. Lo viejo: continuidad familiar. Lo nuevo: optimismo. Lo prestado: suerte de una pareja feliz. Lo azul: fidelidad. |
| La liga | Misma raíz que el ramo: prenda que los invitados intentaban arrebatar como amuleto. |
| El velo | Roma antigua: protegía a la novia de los espíritus envidiosos. También ocultaba su rostro en los matrimonios arreglados. |
| Flores de azahar | Símbolo de pureza y fertilidad. Muy usadas en las coronas de novia españolas y latinoamericanas. |
| El ojal del novio (boutonnière) | Los caballeros medievales llevaban en el pecho los colores de su dama en los torneos. |
| Pétalos al salir de la iglesia | Reemplazó al arroz y al trigo, símbolos de fertilidad y abundancia. |
Un caso especial en la tradición hispana: la flor de azahar (del naranjo) se usa desde hace siglos en coronas y ramos de novia. Simboliza pureza, felicidad y fertilidad, y tiene una particularidad botánica que la hizo perfecta para el simbolismo: el naranjo florece y da fruto al mismo tiempo.
Muchas parejas hoy reinterpretan estas costumbres:
Por un origen bastante incómodo: en la Inglaterra medieval se creía que tocar a la novia daba suerte, y los invitados le arrancaban pedazos del vestido y del ramo al salir de la iglesia. Para escapar de esa turba, las novias empezaron a arrojar el ramo y salir corriendo.
El origen es práctico, no romántico: en la Europa medieval las novias llevaban ramos de hierbas aromáticas fuertes —ajo, romero, eneldo, tomillo— para disimular olores y, según la creencia de la época, ahuyentar malos espíritus y la peste. El ramo puramente floral se popularizó recién con la reina Victoria en 1840.
Entregarlo a una persona específica —la abuela, una amiga que atravesó algo difícil, la pareja con más años de casada—, usar un ramo réplica para tirar y conservar el original, o repartir las flores entre los invitados al final de la fiesta.
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